"Dedicado a Veronica Parra".
Ave urbana, sueño de neón sobre la tarde,
alzas tu vuelo azul de madrugadas,
tus besos nocturnos cargados de jardines.
Ave de abril, ave de octubre,
tu frente se lleva todo mi adiós y me deshace.
Ave niña, para mi,
Para mi traje de sienes plateadas y febriles.
Te reconocí desde el primer momento,
viajando es que te descubrí,
en un tren moderno, en un tren salvaje,
el mismo tren que te vera partir.
Ave mía, llévate mi corazón a otras latitudes
Para que cuide tu soledad
Llévate mis brazos y mis labios
Para que abriguen de amor tu cuerpo y sus conjuntos
Para que besen la ausencia de mis pasos
Para que los ecos de la casa no entonen acentos tristes.
Ave mía,
Llévate mi gratitud eterna,
Que alcanza mas allá de la materia oscura,
Que anuncia dulces promesas para el hombre,
Llévate mi vaso, mi brindis de fiesta y mi escondite
Mi mascara de naufrago y mi pasado.
Ave mía,
Tu sabes lo que nadie de mi ha escuchado,
Nunca bese otros labios, con tanto amor,
Nunca sentí tal pasión, nunca tanta ternura como a tu lado.
Haré la canción de despedida
Como el fantasma que era antes de ti
Como el hombre que por fin ha despertado.
Aunque las flores de mi jardín sean oscuras,
Y la tierra que ostentan sus raíces,
Quiero que sepas ave mía,
Tu hiciste luz en la semilla que hoy germina al despedirte.
Alvaro.
