"No renunciaré".
No renunciaré,
no puedo,
Pluma de carbón,
ala incendiada
Cristal de roca, ojo infinito, desprendido de la corona de un Dios rebelde
Mordiendo la distancia de palabras que huyen lejanas,
sombrías y solas,
No puedo irme ahora,
te dejaría demasiado desnuda
Rompería el horizonte con un grito
Trizaría el espejo cóncavo e ingrávido
Y el reflejo mudo que vería,
seria peor que el grito que desgarra
Pálido luzco,
luciría,
en esa mirada que todo lo desangra,
Así se va el aliento,
los parpados caen yertos sobre el rostro triste
La mano hiere la flor,
la deshoja,
en sus dedos fluye negra espesura de pétalos
En los labios se lee la renuncia,
encrespados sobre la marea de tu boca
Espantable rostro,
entregado al miedo que quema hasta los huesos
No renunciare,
no puedo,
Donde llega el fondo de mi abismo,
la palabra que nunca encontrare,
Mi mejor golpe, la estocada más noble, precisa de justicia.
Alvaro.
