En la ventana
desnuda
enredada a la luz irreal del farol
colgada del techo
oscilando
con la gravedad que solo tienen los ahorcados
media sonrisa
mueca de loza trasplantada
sin flores en la matriz
espinas
solas
estocadas asesinas
hundiendo sus dientes de acero
cable de cobre pelado
desde la soledad segura de la sombra
una lagrima brota y se detiene
justo en medio de la cicatriz de tu mejilla
huyendo en rios diminutos
a tus hombros
a tus labios amoratados
cae la niebla
serpenteando por entre los balcones
insinuandose en tu escote
aun las huellas de mis dedos engrasados
deja la firma
mi flor lugubre
sentencia de bajo fondo
palabras pronunciadas con fruicion
saboreandolas una a una
en medio del tufillo
de alcohol y parafina
en medio del crimen horrendo
de una anonima mujer
colgando en la cornisa
por no saber deletrear una palabra francesa
que no puedo ni quiero recordar.

Alvaro.