Vision alada,
otoño amarillo de los cielos,
mi voz calma camina desierta,
en mi palma mi mano se cierra
un pajaro negro anida su carne,
ojos oscuros,
universales ojos tutelares,
un fragmento de la parte
que hace el todo,
estelares vestigios,
ruinas, piedras, voces.

Verde llama del olivo,
espina sangrante es tu boca
de tus labios me mataste
con los dientes afilados
yo subi a la montaña
pasado el mediodia
en el fuego de tu hoguera
una virgen se dormia
en el cielo y el infierno
los dioses se esconden del hombre.

En el hueco de tu mano
palpita el anima
muere la cruz marchita
en el hueco de tu mano
hay un charco de sangre sin apellido
un niño muere de hambre
mientras el vino se esparce
y el pan sobra en el hocico hediondo de los cardenales.

Vision iluminada
claro de luna sobre mi oido imperfecto
caricia temblorosa animando mi pecho desnudo
agua en los suburbios de mi piel emocionada
brazos vencidos por la distancia de un adios
pañuelos multicolores cubriendo dolor y lagrimas
valle doliente,
Dios anemico perdiendo sangre a mares.

Besa mi costado
la costra insana que ostenta mi carne tremula
soy culpable,
te he amado sin piedad,
resfriega mi herida
todo el veneno es el hedor de mi epoca
soy este tiempo asesino
tibio espectador en la galeria del circo
al llegar la tarde
cuando me encuentro con la muchedumbre pegajosa
elevo mi lampara de aceite a sus rostros repetidos por miles
y digo a viva voz
busco un hombre
busco un hombre
busco un hombre
la pregunta de Diogenes llamado el cinico.

Cuando mis entrañas sean devoradas
y las cuencas de mis ojos sean dos cuevas horrorosas
ustedes miraran mi jardin de flores oscuras,
cuando les baje de la cruz al palido profeta
miraran mi jardin de negras flores,
cuando el vaticano no pueda ocultar mas sus cuernos y su cola
vendran ustedes a mamar de mi anochecido eden.

Alvaro