He llegado demasiado tarde,
Clavel revuelto, nube difuminada,
caderas afiebradas búsquenme,
tu mirada de abismo, perdida al fondo de algún sol difuso,
se hace tarde, sálvame espejismo,
vuélveme a ese momento sublime,
todo el andar, tierra, polvo, letras, lagrimas y camino.
Voy en esa peregrinación de brisas otoñales,
pero no llego, no alcanza mi canto, voces estériles verbalizando lo indefinible.
Si tan solo pudiera morir en tus brazos, no de verdad, si no de broma, como el solitario suicida en su cuerda floja, como el actor que expira cien veces bajo el telón o tras escena.
Demasiado lejos amor, solo reflejos de ese que soy cuando te he amado, solo la sombra de una duda fulminante, así agoniza a veces mi sueño.
Y cuando despierto, me voy aun más lejos, a esa oscuridad que esta entre el mundo externo y la luz salvadora de mi interior.
Vuelve, vuélveme, anuncia silenciosos tus pies desnudos,
danza conmigo desde dentro, cuando todo termine abrázame, quiero todo de ti, desde lejos, tu sombría mirada, tus espinas.
Todo se ha disipado, esta consumado, somos las victimas propiciatorias, besemos mutuamente nuestras mejillas y cobremos.
Al tercer día volvieron y se alejaron para siempre.
Alvaro.
1 comentario
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Es verdad que "y todo ocurre al tercer día"
bello poema, Alvaro
mi beso