Leve, brisa nocturna, extiendes la madrugada,
danza sonrisa esencial, ojos enteros de luz de estrellas,
tus manos al alba son, la salvacion, la quimera,
a cada paso de tus dedos, un sueño se estremece y canta,
leve, criatura liberada, tus acentos inundan dulces el silencio,
besos rojos, verdes besos, azulados besos, besos de pañuelos alegres como palomas, vuelan besos ahora, en este momento urgente, traen la suerte que espanta la pena, hechizo de luna, de nubes, de arena, mi bella soledad se alumbra con tus dedos abriendo velas, mi triste canto cansado despierta y sueña.
He tocado tu cintura, el margen de tu espalda, en cada caricia surge una esperanza, en cada trozo de piel habita el alma, me desvelo, mi cigarro es una linterna buscando calma, alumbra lo que se puede y lo demas, lo demas es nada.
Leve, como los pasos del ladron en la fria noche, robando a la multitud lo que de ella sobre, hundiendo la perdicion de millares de rostros sin un rostro, su estampida de trafico desvocado, su acelerada huida a la estacion, sus hedores de salvacion y de desilusion, su depresion y su exaltacion de la monada.
Leve, asi voy, con la suavidad justa para entrar en ti, con una mochila de pesados años, incendiando mis ropajes, liberando la tardia comprension de desnudarme sin morir.
Se oyen pasos en la vereda, tacones ruidosos delatando tu sabroso pecado, vas como en una procesion, virgen sin titulo, heroina rebelde jugando a ser tu.
Brindo por ti esta noche inmensa, mi trago mas dulce, mi humo mas placentero, por ti y por todas tus noches locas, por ti mi flor invisible.
Alvaro.

Qué bueno ha sido leerte hoy, aquí y ahora, dejaste una sonrisa en tu monitor que se coló hasta esta mi casa, no sé si se te escapó o es la moldeadora de las letras luminosas. Lo que sea, me alegro por ti, poeta, primer beneficiario de esa sonrisa, autor de palabras danzantes, pintor de emociones. Te dejo mi abrazo de luna uruguaya.