Revuelto,
como la noche mas austral,
incendiado de negros y rojos refulgentes,
un blanco aflora desde el hielo infernal,
comienzo a ser lo que perdí,
un sueño dentro de otro sueño.
Todo está constelado en tu telar,
de mágica lana pronunciado,
todo está inclinado hacia tu altar,
machi de mi cielo desterrado.
Vengo en ese grito de la aurora,
donde tus ojos enjugan lagrimas de pasado,
donde se teje un diafano porvenir,
en quimeras sosteniendo lo sagrado.
Canta el raulí,
el roble,
la higuera embruja,
el castaño enseña,
yo voy intentando su canto.



Alvaro